A pesar de lo dura que puede llegar a ser la vida, el sentido del humor que nace con algunas personas nunca se muere. Este es el caso por ejemplo de mi abuelito Segundo, que está casado con mi abuela Segunda (lo cual no es una broma) y que siempre se ríe de todo y afronta cada situación con la mejor cara.
Hoy, en su casa, hablando de gallinas cluecas mi madre le ha preguntado que cómo se distinguen, cómo se sabe cuando necesitan incubar y él se ha puesto en posición de gallina y con sus 80 años ha insistido entre risas que una gallina clueca en lugar de hacer su caracaterísitico cocorocó hace "choco-choco-choco".
La verdad es que no estoy segura de querer llegar a vieja, pero eso sí, alcanzar su capacidad para tener ese sentido del humor sí que me gustaría y si eso me ha de llevar tantos años como para llegar a vieja, pues que así sea, porque por lo de pronto aún no me sé reír ni de mí misma.

Llegar a vieja... ¡que curiosa expresión cuando estas en plena juventud!
Pero hay que llegar como tu abuelo, que después de haber vivido lo bueno y lo malo (ellos una época dura donde las haya) guarda, todavía, al chavalillo que fue y se pone a imitar a una gallina clueca.
Creo que eso es lo importante, como llegas a la vejez, no ser viejo.
Que tengas un feliz fin de semana.
Besos